Ayudado por sus asistentes, el decrépito anciano oficiará sus ceremonias y dirigirá crípticos consejos de rearme moral a miles de jóvenes congregados en magnas ceremonias de éxtasis colectivo. Y vestido con sus ropajes de ceremonial, provisto de cayado mágico, tiara y zapatitos rojos, adoctrinará a sus fieles. Su discurso será pétreo, imbuido de certeza. En él no cabrán dudas pues es el Ser Supremo quien habla por su boca. Y quizá nos recuerde su conocida opinión sobre aspectos de relevancia sanitaria:Sexo seguro: se rechazará el preservativo y recomendará la abstinencia como método de prevención de infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA; porque quien evita la ocasión, evita el pecado.
Cuidados Paliativos: serán demonizados como eutanasia encubierta. Si el Máximo Icono de su fe murió bajo tortura, ¿no lo han de hacer también los que en Él creen? ¿Qué más alta emulación que morir sufriendo hasta el último instante?
Interrupción voluntaria del embarazo: condenada sin ambages, pues el embrión es persona como la bellota es el roble y el huevo la gallina. Los embarazos no son resultado de la mecánica biológica sino de la generosidad del Ser Supremo y si se inician por su deseo, por el mismo deben continuar.
Anticoncepción: Herramienta inmoral que separa sexo y procreación, de uso hedonista condenable porque se aleja de los sabios designios de perpetuación de la especie. Además, ya en el Texto Verdadero se condena a los que derrochan su semilla derramándola en tierra.
Homosexualidad: Trágica desviación que hace sufrir a quienes la padecen y con los que se ha de ser comprensivo siempre que renuncien a su manifestación.



